






Proba-3 es la primera misión espacial de la ESA que utiliza por primera vez tecnología de vuelo en formación precisa. Demuestra la madurez de esta tecnología y, al mismo tiempo, la utiliza para realizar observaciones científicas de la corona solar, en condiciones nunca logradas hasta ahora.
Proba-3 es una misión espacial de la ESA que utiliza por primera vez tecnología de vuelo en formación precisa. Su objetivo es demostrar la madurez de esta tecnología, y al mismo tiempo, utilizarla para realizar observaciones científicas de la corona solar, en condiciones nunca logradas hasta ahora. La tecnología precisa de vuelo en formación permite posicionar los dos satélites Proba-3 con una precisión de posición relativa de milímetros y una precisión de apuntamiento de milésimas de grado.
El periodo de puesta a punto de la misión se completó en julio 2025 y en este momento la ESA declaró los objetivos de la misión conseguido.
El vuelo en formación demuestra las capacidades de esta tecnología para su uso en misiones científicas mediante la ejecución en órbita de maniobras específicas, como el acercamiento y la separación controlada entre satélites, o la reorientación de la formación como un cuerpo rígido virtual.
Estas operaciones incluyen:
El éxito de Proba-3 demuestra que plataformas pequeñas, independientes y fáciles de lanzar pueden reemplazar estructuras voluminosas, como telescopios, y trabajar como una entidad única logrando un alto rendimiento.
En 2025 se realizaron varias operaciones de acercamiento, en particular una a una distancia de 30 m en noviembre 2025.

Proba-3 realiza también observaciones científicas, tomando imágenes de la corona solar a través de un instrumento coronógrafo colocado en una de las naves espaciales. La tecnología de vuelo en formación implica colocar uno de los dos satélites Proba-3 frente a la lente del instrumento, bloqueando así el disco solar y creando un eclipse artificial en vuelo. Hacer esto en el espacio, a una distancia de 150 m, y con periodos de observación de hasta 6 horas continuas por orbita, es lograr un rendimiento sin precedentes en coronagrafía y, por lo tanto, la misión Proba-3 aporta resultados de gran valor a la comunidad científica.
En 2025, Proba-3 acumuló datos equivalentes a 4.000 eclipses solar. Sus datos, juntos con medidas realizadas por otros satélites de observación del sol como Proba-2 o SOHO, permiten ahora entender mejor como se generan y transmiten eyecciones de masa coronal (CME en ingles) desde el centro del sol hasta la corona externa.



Otra particularidad de esta misión es que la mayoría de las operaciones en Proba-3 se realizan de forma totalmente autónoma, sin intervención desde tierra para controlar activamente la formación, pero siempre con un equipo de vigilancia detrás. Los satélites Proba-3 coordinan sus propias operaciones basándose en una línea de tiempo predefinida donde vienen especificados sus actividades.
También deben ser capaces de tomar decisiones autónomas en caso de fallos durante dichas operaciones, rompiendo la formación y poniendo los satélites en una configuración segura hasta que desde tierra se puedan investigar más a fondo los problemas.
El segmento espacial de Proba-3 está compuesto por dos satélites. El primero, llamado Nave Espacial Coronógrafo (CSC), contiene el instrumento principal (coronógrafo). El segundo satélite, llamado Nave Espacial Ocultadora (OSC), lleva un disco ocultador que cubre el disco solar visto desde el otro satélite.
El OSC, como entidad líder para el sistema de vuelo en formación, también integra las principales unidades de metrología utilizadas para el vuelo en formación, en particular un sistema láser y un conjunto de cámaras parte de un sistema basado en visión. Los dos satélites se lanzan en configuración apilada, el OSC montado sobre el CSC, con el arreglo solar del CSC plegado.



Órbita | Órbita Elíptica Alta (HEO) |
Lanzador | PSLV-XL (ISRO) |
Estación terrestre | Antenas de INTA (España) y SSC (Chile, Australia) |
Vida útil | 2 años |
Satélites | Sistema basado en láser (FLLS) |
Cargas útiles y Experimentos | ASPIICS (Coronógrafo) |
Operación | Operaciones autónomas de hasta 7 días |
El grupo tecnológico Sener ha liderado, como contratista principal, el desarrollo del sistema de la misión Proba-3, tanto el segmento espacial como el segmento terrestre, en estrecha colaboración con un equipo industrial formado por Airbus Defence and Space en España, GMV, Redwire y Spacebel, y que englobía un amplio consorcio industrial de más de 29 empresas de 17 países diferentes.
Sener también ha liderado el equipo industrial que ha operado los satélites durante la fase de puesta a punto en orbita, que se completó en Julio 2025. Desde entonces, los satélites están operados bajo la responsabilidad de la ESA.



Proba-3 forma parte del Programa General de Tecnología de Apoyo (GSTP) de la ESA, y la participación de España ha sido posible gracias al apoyo del CDTI (Centro para el Desarrollo Tecnológico e Industrial).
Sener también ha sido responsable del diseño, fabricación y pruebas de algunas de las unidades de los satélites:


Las dos naves espaciales Proba-3 fueron lanzadas juntas por el lanzador PSLV-XL de la Organización de Investigación Espacial de la India (ISRO), que posee la potencia necesaria a un coste razonable para colocar el par combinado de 550 kilogramos en su órbita altamente elíptica (o alargada) que requería ascender a 60.000 kilómetros de la Tierra antes de descender hasta sólo 600 kilómetros.
Sener, como contratista principal, desarrolló la plataforma de los satélites y el sistema de vuelo en formación para esta misión espacial pionera.
La misión espacial Proba-3 de la ESA fue lanzada el 5 de diciembre 2024.
La misión Proba-3 está marcando un hito en la exploración espacial gracias a su innovador enfoque de vuelo en formación y sus miniaturizados satélites.
Esta tecnología permite crear en órbita un sistema modular capaz de funcionar con la precisión de una pieza única, gracias a su operación milimétrica. De este modo, el vuelo en formación permite crear estructuras complejas, como telescopios, que serían muy costosas de lanzar al espacio por sus dimensiones necesarias durante la operación.
Esta tecnología abre nuevas fronteras en astronomía, geodesia y observación terrestre. En concreto, Proba-3, al ser capaz de generar sus propios eclipses solares, permite observaciones de muy larga duración de la corona solar, logrando una precisión sin precedentes.

