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La industria química es uno de los pilares energéticos e industriales de Europa y, al mismo tiempo, un sector especialmente complejo de descarbonizar debido a la diversidad de procesos y a su dependencia del gas natural. No obstante, existen oportunidades claras para acelerar su transición hacia un modelo más eficiente y bajo en carbono.
En el contexto del Net-Zero Basque Industrial Super Cluster (NZBSIC), iniciativa liderada por el Departamento de Industria, Transición Energética y Sostenibilidad del Gobierno Vasco a través de SPRI (Agencia Vasca de Desarrollo Empresarial), se ha desarrollado en colaboración con AVEQ-Kimika (Asociación vasca de Empresas Químicas) una primera caracterización energética del sector químico en Euskadi.
El NZBSIC tiene como objetivo acelerar el camino hacia las emisiones netas cero en el País Vasco, impulsando la descarbonización del suministro energético, la eficiencia energética industrial y el escalado de nuevas tecnologías y servicios innovadores.
Las conclusiones de este estudio sirven como diagnóstico del sector y como base para la definición de posibles hojas de ruta de descarbonización.
La descarbonización del sector químico: una transición técnica, gradual y posible
La industria química agrupa actividades muy heterogéneas (desde procesos electroquímicos hasta hornos de alta temperatura o la fabricación de plásticos, pinturas y barnices), lo que se traduce en perfiles energéticos diversos. Sin embargo, un diagnóstico agregado permite identificar patrones comunes que marcan la agenda de descarbonización.
El consumo energético del sector se estructura mayoritariamente en torno a demandas térmicas, que representan en torno al 60 % del consumo total, impulsadas principalmente por el uso de gas natural en hornos, calderas de vapor y secaderos. La generación de calor a temperaturas superiores a 400 °C —habitual en hornos de fusión, algunos hornos de destilación y RTO (oxidador térmico regenerativo)— constituye una de las principales barreras para la electrificación directa.
En paralelo, alrededor del 60 % de las emisiones del sector son de alcance 1, asociadas casi íntegramente a la combustión de gas natural en equipos térmicos fijos. Existen también emisiones de proceso, ligadas a determinadas reacciones químicas, cuyo carácter difícilmente evitable apunta a la futura necesidad de soluciones de captura, uso o almacenamiento de CO₂ (CCUS).
La demanda de vapor resulta especialmente relevante en procesos de calentamiento de productos y cubas, pudiendo concentrar cerca de un tercio del consumo de gas natural, lo que la convierte en un foco prioritario para medidas de eficiencia y electrificación.
En el ámbito eléctrico, el consumo está dominado por procesos electroquímicos (como la electrólisis o la electrodeposición), altamente electrointensivos y cuya eficiencia depende de la tecnología empleada. Muchos de estos procesos generan hidrógeno como subproducto, con potencial de valorización. A ello se suman los accionamientos mecánicos, los sistemas de frío y los compresores de aire.
Una transición que combina eficiencia, electrificación y recuperación de calor
El análisis de las medidas implantadas en los últimos años muestra que la descarbonización avanza inicialmente a través de la eficiencia energética. Destacan la sustitución de calderas por equipos más eficientes, la renovación de motores, bombas y compresores, y la implantación de variadores de frecuencia.
La recuperación de calor residual constituye otra palanca relevante. Ya existen ejemplos de aprovechamiento del calor de hornos para generación de vapor, de reacciones exotérmicas para cogeneración o del calor de compresores y condensados. Aun así, más de la mitad del sector identifica margen adicional no explotado.
La electrificación comienza a ganar presencia, especialmente en la generación de vapor de menor temperatura. En paralelo, emergen oportunidades como el aprovechamiento del hidrógeno residual y el interés por bombas de calor industriales, aunque su implantación sigue siendo incipiente. El autoconsumo eléctrico avanza de forma moderada, condicionado por restricciones técnicas y aseguradoras, si bien el despliegue fotovoltaico podría acelerar su adopción.
El reto final: integrar soluciones de proceso y nuevas tecnologías
La descarbonización del sector químico requiere ir más allá de la eficiencia convencional. La electrificación de la generación de vapor mediante soluciones con almacenamiento térmico, integradas con generación renovable, ejemplifica el tipo de enfoques necesarios.
El sector químico afronta una transición profunda: técnicamente exigente y económicamente gradual, pero con un alto potencial de viabilidad. Su diversidad plantea retos, pero también oportunidades al permitir combinar soluciones hacia un modelo energético más eficiente y descarbonizado.
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Batirtze González
Batirtze cuenta con amplia experiencia en la definición de perfiles de consumo energético en medianas y grandes empresas industriales, estudios de viabilidad de cogeneración, gestión de plantas de cogeneración, así como compra de energía eléctrica y gas natural para empresas y grupos industriales.







