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¿Cómo llegaste a ser CTE en Sener?
Llegar a ser CTE fue un recorrido después de muchos años trabajando y aprendiendo con pasión en el mundo ferroviario y aprendiendo lo más posible de grandes profesionales dentro de Sener. Me uní a Sener en 1989 y, desde entonces, me fueron asignando responsabilidades crecientes en proyectos siempre ferroviarios. Pero, sobre todo, creo que llegué a ser CTE porque siempre he entendido este rol, además de un desempeño técnico en proyectos, también como un acto de servicio: compartir conocimiento, integrar disciplinas y ayudar a que otros crezcan, de la misma manera que me han ayudado a mí siempre.
¿Cuál ha sido el proyecto más desafiante de tu carrera?
Cada proyecto ha tenido un desafío único, pero la alta velocidad Figueres–Perpiñán marcó un antes y un después. Era un proyecto de enorme complejidad técnica y con un contexto transfronterizo que exigía integrar normativas, disciplinas, culturas de ingeniería y clientes y socios de diversas nacionalidades y muy demandantes. También guardo un recuerdo especial del tranvía de Tenerife, porque lo he acompañado desde los años 90 hasta hoy en día, viendo cómo una idea se transforma en un sistema maduro que cambia la movilidad de una isla. Y el Metro Ligero de Abu Dabi fue un reto extraordinario: desarrollo de un proyecto completo en país de cultura muy diferentes con cliente muy diferente en un entorno muy exigente. Cada uno de ellos me permitió crecer, innovar y, siempre, aprender.
¿Qué valor crees que aporta el rol de CTE a Sener?
El rol de CTE aporta coherencia técnica, rigor y visión de conjunto. En un mundo cada vez más especializado, alguien debe asegurar que todas las piezas encajan, que las decisiones se toman pensando en el ciclo de vida y que la excelencia técnica se mantiene en cada fase del proyecto. Aporta también criterio en los momentos clave. Pero, sobre todo, creo que aporta cultura: la manera de entender la ingeniería en Sener, basada en el conocimiento compartido, la curiosidad y la responsabilidad por hacer las cosas bien.
El rol de CTE aporta coherencia técnica, rigor y visión de conjunto. Pero, sobre todo, aporta cultura: la manera de entender la ingeniería en Sener.
¿Cómo impulsas la innovación y el desarrollo del talento?
Creo firmemente que la innovación solo tiene sentido cuando responde a una necesidad real del negocio y aporta valor tangible. No innovamos por innovar: innovamos para resolver los dolores de nuestros clientes, a veces porque ellos los expresan y otras porque somos capaces de detectarlos antes de que aparezcan. Para ello, hay que practicar una escucha activa, que sepan interpretar señales y que miren siempre un paso más allá. Complemento este enfoque con una vigilancia tecnológica constante, identificando tendencias que pueden transformar nuestro sector.
¿Cómo acompañas a los equipos en la mentoría?
La mentoría para mí es una relación de confianza. No se trata solo de resolver dudas, o enseñar, que es importante, sino de enseñar a pensar, a estructurar un problema, a anticipar consecuencias. Acompaño escuchando, orientando y dando perspectiva, porque a veces el valor no está en la respuesta, sino en ayudar a que la persona descubra su propio camino. También intento transmitir mi propia experiencia evitando que se comentan errores en los que pude caer cuando estuve en situación parecida, dos cualidades importantes en un sector donde las decisiones técnicas tienen impacto a muy largo plazo. La satisfacción llega cuando ves cómo crecen y, a su vez, empiezan a acompañar a otros.
¿Qué habilidad consideras clave transmitir o potenciar?
La habilidad esencial es la mirada sistémica o transversal. En ferrocarriles, nada funciona de manera aislada: el material móvil condiciona la operación, la operación afecta al trazado, el trazado influye en los costes, y así sucesivamente. Potenciar esa capacidad de conectar disciplinas, entender interfaces y anticipar efectos es fundamental para formar ingenieros completos. También considero clave la precisión técnica y la curiosidad permanente: el deseo de seguir aprendiendo siempre.
Considero clave la precisión técnica y la curiosidad permanente: el deseo de seguir aprendiendo siempre.
¿Qué consejo darías a quien quiere crecer en el ámbito técnico?
El primer consejo es cultivar la curiosidad: leer, preguntar, observar. El segundo es desarrollar criterio, algo que solo se logra combinando estudio, práctica y reflexión. Y el tercero es aprender a trabajar con otros: las mejores soluciones en ingeniería rara vez surgen en soledad. También insistiría en no tener prisa. Una carrera técnica sólida se construye sobre bases firmes y con una actitud abierta a aprender constantemente.
¿Qué tendencias marcarán el futuro en tu especialidad?
Viene una etapa apasionante. La digitalización completa del ciclo de vida del ferrocarril, el análisis masivo de datos para optimizar operación y mantenimiento. Veremos sistemas cada vez más automatizados, sostenibles y orientados al pasajero. Y también una integración mucho más fuerte entre vehículo e infraestructura, donde la frontera será cada vez más difusa. Esto exigirá perfiles técnicos más transversales, capaces de unir ingeniería clásica con nuevas tecnologías.
¿Qué te motiva más de tu labor como CTE?
Lo que más me motiva es tratar de que la experiencia acumulada durante tantos años puede transformarse en algo vivo, que se comparte y se multiplica. La ingeniería es un oficio que avanza cuando cada generación deja un poco más de conocimiento del que recibió, y mi labor como CTE me permite contribuir a que ese patrimonio técnico no se pierda, sino que siga creciendo. Y me motiva saber que, al acompañar a otros, estamos asegurando que el futuro de Sener se siga construyendo sobre base sólida, rica y cada vez más fuerte.
¿Cómo imaginas la evolución del rol en los próximos años?
Creo que el papel del CTE será cada vez más estratégico. La creciente complejidad tecnológica exigirá perfiles capaces de integrar disciplinas, anticipar riesgos y orientar decisiones clave para clientes y proyectos. La representación técnica en entornos internacionales será más relevante, así como la capacidad de conectar soluciones con las necesidades reales del negocio. Además, con la llegada de la inteligencia artificial, el criterio experto será aún más necesario para interpretar resultados, contextualizar tecnologías y asegurar que las soluciones propuestas son sólidas, viables y eficaces. El CTE será, en ese sentido, un punto de referencia esencial para mantener la excelencia técnica de Sener en un entorno cada vez más exigente.
Joaquín Botella
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