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Geopolítica, Agenda 2030, descarbonización y transición energética, digitalización, IA y centros de datos, IoT, movilidad sostenible, infraestructuras, smart cities, drones… Son conceptos que escuchamos a diario y que describen los cambios de paradigma a los que la sociedad debe enfrentarse ya, no en el futuro. Todos ellos tienen un elemento básico en común: la necesidad, cada vez mayor, de materias primas minerales. Y esto implica un fuerte desarrollo de la minería.
Antes de avanzar, conviene aclarar de qué hablamos. ¿Qué son los minerales críticos que hoy condicionan la geopolítica de las grandes potencias?
Desde 2008, la UE elabora listados bianuales de materias primas minerales esenciales para sus industrias. De las 14 incluidas en 2011, se ha pasado a las 34 del Critical Raw Materials Act (CRM Act), la nueva “ley de minas europea”, en vigor desde mayo de 2024 tras una tramitación récord.
El listado distingue entre materias primas críticas y materias primas estratégicas. La diferencia es la siguiente: las primeras se definen mediante una evaluación cuantitativa basada en su importancia económica, el riesgo de suministro y la posibilidad de sustitución por otros minerales; las segundas responden a criterios cualitativos relacionados con sectores clave como defensa, comunicaciones o suministro energético.
La criticidad es dinámica: los minerales críticos cambian con el tiempo y también difieren entre países. EE. UU. incluye unos 60, Australia más de 20 y Canadá 34. Para reducir una lista nacional haría falta disminuir el riesgo de suministro mediante explotación de recursos propios y aumentar la capacidad de sustitución con fuertes inversiones en I+D.
El CRM Act fija ambiciosos objetivos para 2030:
- Al menos el 15% del consumo de materias primas estratégicas deberá proceder del reciclaje dentro de la UE. Esto exige aumentar las tasas de reciclaje, mejorar el ecodiseño, incrementar la capacidad de recuperación de residuos y elevar la reciclabilidad mediante avances tecnológicos.
- Un 10% de las materias primas críticas deberá extraerse en territorio europeo, lo que implica nuevas explotaciones mineras y superar el rechazo social y político existente. Un 40% del procesamiento de estas materias primas deberá hacerse dentro de la UE, relocalizando la industria de procesado y refino.
- Ningún país proveedor podrá cubrir más del 65% de las importaciones, para garantizar la diversificación.
Para acercarse a estos objetivos, la UE está acelerando la tramitación de proyectos mineros estratégicos. España logró que 7 de los 47 seleccionados en la primera convocatoria fueran de nuestro país, y está pendiente de la segunda. Además, existen numerosas explotaciones que ya producen o buscan producir minerales críticos.
España es una potencia europea en extracción de varias materias primas:
- Único productor de coltán de Europa.
- Mayor productor mundial de sepiolita y único en la UE.
- Uno de los principales productores de cobre gracias a la Faja pirítica ibérica.
- Productor y exportador de tungsteno, mineral descubierto por los hermanos Elhuyar.
- Posee reservas probadas de tierras raras en Ciudad Real y Jaén.
La COVID y la guerra de Ucrania supusieron un brusco despertar para Europa: evidenciaron la falta de industria propia y la dependencia total de las cadenas de suministro. Pero la reindustrialización y relocalización también representan una oportunidad económica, generando autonomía y empleo de calidad en toda la cadena de valor: extracción, procesamiento, refino, transformación y producción final.
Estas materias primas están presentes en sectores clave:
Infraestructuras:
- Los áridos son el segundo recurso más consumido del mundo tras el agua: se utilizan en ferrocarriles, hormigones, edificación y carreteras.
- El acero de las vías férreas contiene manganeso, silicio y fósforo.
Energía:
- Baterías de vehículos eléctricos: litio, cobalto, níquel, grafito natural y manganeso.
- Energía eólica y motores eléctricos: tierras raras para imanes permanentes.
- Fotovoltaica: silicio metálico, galio y germanio.
- Metalurgia y aleaciones: manganeso, cromo, vanadio y coque de carbón.
Aeroespacial y defensa:
- Sector espacial: titanio metálico, berilio y aleaciones de aluminio/bauxita.
- Sistemas de defensa y guiado: tungsteno, bismuto, antimonio y tierras raras pesadas.
- Municiones y blindajes: tungsteno y otros metales estratégicos.
Tecnologías digitales:
- Semiconductores y microchips: galio, germanio y silicio metálico.
- Electrónica y pantallas: indio, tantalio, magnesio y metales del grupo del platino.
- Telecomunicaciones: cobre y fibras ópticas (dependientes del germanio).
La presencia de estas materias primas en proyectos de ingeniería introduce riesgos por variaciones de precio o roturas de stock. Conocerlos es fundamental para anticiparlos y mitigarlos, ya sea mediante decisiones de diseño que reduzcan o sustituyan minerales críticos, o mediante proveedores confiables.
A la vez, el renacimiento de proyectos mineros en Europa y en España abre oportunidades para empresas de ingeniería y construcción: obra civil en mina, plantas de tratamiento de aguas, de procesado y refino, de suministro energético en mina, etc.
A ello se suma la regulación inminente sobre trazabilidad de materiales mediante tecnología blockchain, con impacto en la taxonomía de proyectos, en la sostenibilidad y en las políticas ESG. Ignorar esta realidad no es una opción: adelantarse posicionará a las empresas en un lugar más competitivo.
Todo esto confirma que la descarbonización y la transición energética y digital no podrán lograrse sin aumentar la actividad minera en España y en toda la UE: minerales que permitan construir esa nueva realidad.
“Si no nace ni germina, sale de una mina”. Esta frase, muy extendida entre los mineros, busca concienciar sobre la enorme presencia de la minería en nuestra vida diaria. Mira a tu alrededor y repítela… ¿Sigues pensando que la minería no tiene nada que ver contigo?
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Ana Miguel Dombriz
Ana es ingeniera de minas y ocupa el puesto de ingeniera de planificación en el departamento de Control de proyectos en Sener. Durante su carrera profesional, ha pasado por varios puestos en el sector de la obra civil (en proyecto y obra) y, anteriormente, en multinacionales del sector industrial. Ha trabajado como expatriada en Rumanía y con estancias cortas en Estados Unidos. Entusiasta de la escritura y la divulgación, compatibiliza su carrera profesional con la creación de contenido de divulgación de minería y ciencias de la Tierra, y con colaboraciones en varias asociaciones del sector: es embajadora de la “STEM Women Association”, colaboradora habitual de “Minería es más” y vicepresidenta de “Women in Mining and Industry Spain”.







